Acebo (Ilex aquifolium)
El acebo es un pequeño arbusto que puede
alcanzar fácilmente los 10 m. de altura.
Lo más característico de esta especie son sus
hojas, muy duras y tiesas, de forma parecida a
las del laurel, pero onduladas y con espinosos
dientes en su contorno; son lampiñas y bastante
relucientes.
Es un arbusto que permanece verde todo el
año.
El fruto es globuloso, del tamaño de un guisante,
pero liso y brillante; se trata de un fruto
carnoso muy tóxico, que suele ocasionar problemas
en niños que lo comen atraídos por su
atractivo color, lo que da lugar a intoxicaciones
que en muchos casos devienen mortales.
Se cría de forma espontánea en las zonas
umbrías de nuestros bosques, más frecuentemente
en el norte de la Península.
Florece de abril a junio y sus frutos maduran a
finales de septiembre.
Estos frutos se mantienen en el árbol durante
gran parte del año, pero desde el punto de
vista terapéutico lo único que interesa de ellos
es que no lo consuman los niños, ya que las
intoxicaciones a que dan lugar -con cantidades
relativamente pequeñas- pueden ser
mortales en muchos casos.
Para uso medicinal se recolectan las hojas,
que están presentes todo el año, siempre verdes.
En Navidad suele ser muy típico recoger algunas
ramitas de este árbol para adornar, junto
al muérdago, mesas y cestos.
Conviene tener cuidado y no pincharse con
las espinas.
Las hojas de esta planta leñosa contienen trazas
de teobromina, que es una sustancia parecida
a la cafeína en cuanto a sus virtudes;
también tienen rutina, taninos, resina, ilicina y
ácidos ilexico y ursólico. Estas hojas se consideran
desde hace tiempo diuréticas, aperitivas
y sudoríficas.
Las plantas de esta familia pertenecen casi en
su totalidad al género ilex, que comprende
unas 270 especies que viven en Asia y América,
mientras que en Europa existen apenas 2
ó 3 especies.
Por esta razón es una familia prácticamente
desconocida en nuestras latitudes.
Si a esto unimos el hecho de que en el caso
del acebo la toxicidad de sus frutos supera a
las virtudes de las hojas, no es difícil concluir
que su uso se halla muy limitado.
Las hojas están indicadas en reumatismo,
gota, inapetencia, fiebre y gripe.
Las bayas del acebo -esos frutos que resultan
tan atractivos para los niños- en dosis relativamente
bajas actúan como purgantes drásticos;
si la dosis consumida es mayor, entonces
aparecen diarreas, vómitos y convulsiones.
En el caso de los niños esto puede ser mortal,
por lo que conviene conocer bien el arbusto
para evitar su consumo.
En nuestra Península es una especie protegida,
pues está en peligro de extinción; por ello
hay que evitar recolectarla y, si estamos interesados
en ella, acudir a un especialista que
nos asesore cómo cultivarla o dónde conseguir
unas cuantas hojas.
.- Decocción. Una cucharada de postre por taza
de agua. Se deja hervir 2 minutos y se toman
2 tazas al día. Nunca se debe hacer la
decocción a partir de los frutos.
.- Polvo. Las hojas reducidas a polvo se pueden
consumir a razón de 1-2 gr. al día, bien directamente
o encapsulado.
Tóxico. Antipirético. Antidiarreico
Este blog esta dedicado al conocimiento de la micologìa y al mundo del medioambiente.
jueves, 20 de enero de 2011
viernes, 14 de enero de 2011
PLANTAS MEDICINALES.
Acanto (Acanthus mollis)
El acanto es una hierba gigante perteneciente
a la familia de las acantáceas; tiene una forma
graciosa, elegante y muy armoniosa.
Posee unas bonitas hojas grandes reunidas
en una mata, con la punta rizada hacia abajo.
Cada mata da lugar a una larga espiga, erecta
y recubierta de pequeñas hojas espinosas, de
cuyas axilas salen las flores, con pétalos de
color amarillo pálido.
Se cría en torrentes y zonas sombrías, húmedas
en invierno.
En España es relativamente fácil encontrarlo
por cualquier lugar, sobre todo en las regiones
centromeridionales del país.
Florece a partir del mes de mayo, secándose
totalmente en verano.
Luego con las lluvias vuelve a renacer y pasa
todo el invierno vegetando.
De la recolección interesan las hojas, que se
deben recoger y poner a secar a la sombra o
en secadero, a temperaturas no muy elevadas.
De esta familia en nuestro país solo se da
esta especie, por lo que es difícil confundirse
al ir a buscarla.
Además, su belleza es muy singular.
Cuenta la leyenda que el célebre escultor y
arquitecto de Corinto, Calímaco, se inspiró en
la planta del acanto cuando creó el capitel corintio.
Toda la planta, desde las raíces a las flores,
segrega un líquido viscoso de propiedades
emolientes, astringentes y detergentes muy
eficaces.
En realidad, la composición de la planta no se
conoce en profundidad.
Se sabe que contiene abundante mucílago,
taninos, glúcidos, sales minerales y algún
principio amargo.
De lo que no cabe duda es de que se trata de
una planta con propiedades emolientes, esto
es, que tiene la capacidad de ablandar tejidos
y tumores.
También se le atribuyen otras virtudes como
astringente, antidiarreico y expectorante.
Está indicado en diarreas, bronquitis, catarros,
problemas de hígado y en uso externo en estomatitis,
faringitis y vaginitis.
.- Decocción. Se hierven 100 g. de agua con
10 g. de hojas de acanto, y con el líquido obtenido
se practican pinceladas sobre aquellas
partes inflamadas de la boca. Si se mantiene
un poco más en agua hirviendo y se filtra
posteriormente a través de un pedazo de tela
de lino, esta preparación se puede utilizar para
hacer gargarismos en caso de inflamación
de garganta.
.- Infusión. Poniendo 1 g. de raíces y hojas
secas en una taza de agua hirviendo, se obtiene
un excelente astringente y cicatrizante
de heridas. El lavado se debe hacer justo antes
de poner el vendaje, y es conveniente repetirlo
un par de veces al día.
Emoliente. Antidiarreico. Astringente
El acanto es una hierba gigante perteneciente
a la familia de las acantáceas; tiene una forma
graciosa, elegante y muy armoniosa.
Posee unas bonitas hojas grandes reunidas

Cada mata da lugar a una larga espiga, erecta
y recubierta de pequeñas hojas espinosas, de
cuyas axilas salen las flores, con pétalos de
color amarillo pálido.
Se cría en torrentes y zonas sombrías, húmedas
en invierno.
En España es relativamente fácil encontrarlo
por cualquier lugar, sobre todo en las regiones
centromeridionales del país.
Florece a partir del mes de mayo, secándose
totalmente en verano.
Luego con las lluvias vuelve a renacer y pasa
todo el invierno vegetando.
De la recolección interesan las hojas, que se
deben recoger y poner a secar a la sombra o
en secadero, a temperaturas no muy elevadas.
De esta familia en nuestro país solo se da
esta especie, por lo que es difícil confundirse
al ir a buscarla.
Además, su belleza es muy singular.
Cuenta la leyenda que el célebre escultor y
arquitecto de Corinto, Calímaco, se inspiró en
la planta del acanto cuando creó el capitel corintio.
Toda la planta, desde las raíces a las flores,
segrega un líquido viscoso de propiedades
emolientes, astringentes y detergentes muy
eficaces.
En realidad, la composición de la planta no se
conoce en profundidad.
Se sabe que contiene abundante mucílago,
taninos, glúcidos, sales minerales y algún
principio amargo.
De lo que no cabe duda es de que se trata de
una planta con propiedades emolientes, esto
es, que tiene la capacidad de ablandar tejidos
y tumores.
También se le atribuyen otras virtudes como
astringente, antidiarreico y expectorante.
Está indicado en diarreas, bronquitis, catarros,
problemas de hígado y en uso externo en estomatitis,
faringitis y vaginitis.
.- Decocción. Se hierven 100 g. de agua con
10 g. de hojas de acanto, y con el líquido obtenido
se practican pinceladas sobre aquellas
partes inflamadas de la boca. Si se mantiene
un poco más en agua hirviendo y se filtra
posteriormente a través de un pedazo de tela
de lino, esta preparación se puede utilizar para
hacer gargarismos en caso de inflamación
de garganta.
.- Infusión. Poniendo 1 g. de raíces y hojas
secas en una taza de agua hirviendo, se obtiene
un excelente astringente y cicatrizante
de heridas. El lavado se debe hacer justo antes
de poner el vendaje, y es conveniente repetirlo
un par de veces al día.
Emoliente. Antidiarreico. Astringente
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PLANTAS MEDICINALES
miércoles, 5 de enero de 2011
PLANTAS MEDICINALES.
Abrotano hembra (Santolina chamaecyparissus)
El abrotano hembra es una pequeña mata que
no crece más de 3 palmos.
Posee numerosos tallos delgados y empinados.
Las hojas son lineales y van desapareciendo a
medida que se asciende por la sumidad, hasta
dejar un trecho completamente desnudo.
Las cabezuelas tienen todas las flores iguales,
algunas veces muy velludas y otras veces
muy verdes, casi sin pelo.
Se cría en los collados pedregosos de los terrenos
calcáreos de gran parte del país, desde
la costa hasta altitudes próximas a los 2000
m.
Escasea por Asturias y Galicia.
Florece en junio, más o menos por San Juan,
y esta época se prolonga durante gran parte
del verano.
En algunas zonas del sur suele echar las flores
un poco antes.
De la recolección interesa la sumidad florida,
que se recoge en verano, poniéndose a secar
a la sombra o en secadero.
Como la planta posee una esencia, el envasado
debe ser hermético para no perderla.
El abrotano hembra es muy rico en esencia,
aunque la cantidad que presenta varía mucho
en función de la raza, el lugar en donde se
desarrolla y el estado en que se encuentre.
La composición de la esencia todavía está por
definir; se cree que contiene cetonas terpénicas
y azuleno, además de un alcohol, pero no
hay nada confirmado, ya que algunos estudios
que se habían realizado correspondían a las
esencias de otras especies.
En España, a las cabezuelas del abrotano
hembra se les atribuyen virtudes parecidas a
la manzanilla, esto es, se consideran aperitivas,
digestivas, antisépticas, expectorantes y
cicatrizantes.
En realidad, las primeras virtudes que se atribuyeron
a las sumidades floridas del abrotano
fueron las de la manzanilla, siendo más tarde
cuando se observó que era también vulneraria,
emenagoga e incluso vermífuga.
Está perfectamente indicada en digestiones
lentas, gases intestinales, dolores menstruales,
bronquitis, asma, anorexia y espasmos
gastrointestinales.
En uso externo se usa sobre todo en infusión
para la conjuntivitis, inflamación de los párpados
o blefaritis, estomatitis y vaginitis.
Como siempre que tenemos una esencia, hay
que guardar las debidas precauciones, sobre
todo en niños, por ser los más susceptibles de
sufrir intoxicación.
En nuestra Península crecen varias especies
de santolina -por el momento han sido poco
estudiadas- muy parecidas al abrotano hembra.
Al no disponerse de documentación sobre las
otras especies, cabe pensar que podría haber
alguna tóxica, por lo que la recolección debe
dejarse en manos de expertos.
Si queremos aprovechar sus virtudes, lo mejor
es acudir a algún experto en la materia a fin
de que pueda asesorarnos.
.- Infusión. Se recogen unos 5-8 capítulos florales
y se añaden a una taza de agua hirviendo.
De esta tisana se pueden tomar hasta 3 tazas
al día.
.- Esencia. La esencia ya preparada se puede
tomar a razón de 3-4 gotas, añadidas sobre
un terrón de azúcar, 3 veces al día.
.- Uso externo. La misma infusión anterior pero
más concentrada se puede emplear en
forma de colirios, baños oculares, enemas o
irrigaciones vaginales.
Antiséptico. Digestivo. Expectorante
El abrotano hembra es una pequeña mata que
no crece más de 3 palmos.
Posee numerosos tallos delgados y empinados.
Las hojas son lineales y van desapareciendo a
medida que se asciende por la sumidad, hasta
dejar un trecho completamente desnudo.
Las cabezuelas tienen todas las flores iguales,
algunas veces muy velludas y otras veces
muy verdes, casi sin pelo.
Se cría en los collados pedregosos de los terrenos
calcáreos de gran parte del país, desde
la costa hasta altitudes próximas a los 2000
m.
Escasea por Asturias y Galicia.
Florece en junio, más o menos por San Juan,
y esta época se prolonga durante gran parte
del verano.
En algunas zonas del sur suele echar las flores
un poco antes.
De la recolección interesa la sumidad florida,
que se recoge en verano, poniéndose a secar
a la sombra o en secadero.
Como la planta posee una esencia, el envasado
debe ser hermético para no perderla.
El abrotano hembra es muy rico en esencia,
aunque la cantidad que presenta varía mucho
en función de la raza, el lugar en donde se
desarrolla y el estado en que se encuentre.
La composición de la esencia todavía está por
definir; se cree que contiene cetonas terpénicas
y azuleno, además de un alcohol, pero no
hay nada confirmado, ya que algunos estudios
que se habían realizado correspondían a las
esencias de otras especies.
En España, a las cabezuelas del abrotano
hembra se les atribuyen virtudes parecidas a
la manzanilla, esto es, se consideran aperitivas,
digestivas, antisépticas, expectorantes y
cicatrizantes.
En realidad, las primeras virtudes que se atribuyeron
a las sumidades floridas del abrotano
fueron las de la manzanilla, siendo más tarde
cuando se observó que era también vulneraria,
emenagoga e incluso vermífuga.
Está perfectamente indicada en digestiones
lentas, gases intestinales, dolores menstruales,
bronquitis, asma, anorexia y espasmos
gastrointestinales.
En uso externo se usa sobre todo en infusión
para la conjuntivitis, inflamación de los párpados
o blefaritis, estomatitis y vaginitis.
Como siempre que tenemos una esencia, hay
que guardar las debidas precauciones, sobre
todo en niños, por ser los más susceptibles de
sufrir intoxicación.
En nuestra Península crecen varias especies
de santolina -por el momento han sido poco
estudiadas- muy parecidas al abrotano hembra.
Al no disponerse de documentación sobre las
otras especies, cabe pensar que podría haber
alguna tóxica, por lo que la recolección debe
dejarse en manos de expertos.
Si queremos aprovechar sus virtudes, lo mejor
es acudir a algún experto en la materia a fin
de que pueda asesorarnos.
.- Infusión. Se recogen unos 5-8 capítulos florales
y se añaden a una taza de agua hirviendo.
De esta tisana se pueden tomar hasta 3 tazas
al día.
.- Esencia. La esencia ya preparada se puede
tomar a razón de 3-4 gotas, añadidas sobre
un terrón de azúcar, 3 veces al día.
.- Uso externo. La misma infusión anterior pero
más concentrada se puede emplear en
forma de colirios, baños oculares, enemas o
irrigaciones vaginales.
Antiséptico. Digestivo. Expectorante
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ECOLOGIA,
MEDICINALES,
MEDIOAMBIENTE,
PLANTAS MEDICINALES
PLANTAS MEDICINALES.
Abrojo (Tribulus terrestris)
El abrojo es una hierba perteneciente a la familia
de las zigofiláceas.
Se caracteriza fundamentalmente por arrastrar
sus ramas por el suelo, las cuales pueden alcanzar
hasta un metro de longitud.
Las hojas se hallan enfrentadas y se componen
de cinco a ocho pares de hojuelas.
Las flores son pequeñas y el fruto seco.
Es una planta tan vellosa que en ocasiones
toma un aspecto blanquecino.
Se cría en bordes de caminos, zonas de mucho
escombro y en general sitios incultos de
toda la Península Ibérica.
El abrojo florece en primavera y verano, más o
menos a partir de mediados de abril.
Con fines terapéuticos se recolectan las partes
aéreas, lo que debe hacerse cuando los
frutos hayan madurado.
Los frutos contienen una sustancia de naturaleza
glucósida, todavía no muy bien definida.
Además, en toda la planta podemos encontrar
saponinas esteroídicas.
El resto de componentes de esta hierba no se
conoce por el momento, aunque tampoco interesa
saber más, ya que esta planta puede resultar
tóxica a dosis medias por la presencia
de las saponinas que antes mencionábamos;
por tanto, su administración debe estar muy
controlada y hay que recordar asimismo que
se debe prescribir a dosis bajas.
Popularmente el abrojo se ha utilizado como
analgésico moderado, diurético y espasmolítico
por vía interna y astringente por vía externa.
En algunas zonas se le atribuyen además
propiedades como hipotensor, es decir, que
reduce la tensión arterial.
En cuanto a sus frutos, se utilizan como tónicos
y en algunos sitios se emplean como astringentes
en hemorragias y disentería.
Pero no hay que olvidar que en toda la planta
se hallan las saponinas esteroídicas, tóxicas a
dosis altas.
Por tanto, no debe emplearse si no es por
prescripción del médico.
.- Infusión. Partimos de las partes aéreas de la
planta.
Se toma una cucharadita pequeña de la misma
y se añade una taza de agua hirviendo.
La dosis usual es de 2 a 3 tazas al día.
.- Decocción. Es más popular preparar una
decocción al 2-4%, o una maceración al 2%,
tomando 11/4 l. al día en ayunas.
.- Uso externo. En forma de lavados, compresas
o fricciones, se emplea la decocción sobre
heridas aftas o eccemas.
El abrojo es una hierba perteneciente a la familia
de las zigofiláceas.
Se caracteriza fundamentalmente por arrastrar
sus ramas por el suelo, las cuales pueden alcanzar
hasta un metro de longitud.
Las hojas se hallan enfrentadas y se componen
de cinco a ocho pares de hojuelas.
Las flores son pequeñas y el fruto seco.
Es una planta tan vellosa que en ocasiones
toma un aspecto blanquecino.
Se cría en bordes de caminos, zonas de mucho
escombro y en general sitios incultos de
toda la Península Ibérica.
El abrojo florece en primavera y verano, más o
menos a partir de mediados de abril.
Con fines terapéuticos se recolectan las partes
aéreas, lo que debe hacerse cuando los
frutos hayan madurado.
Los frutos contienen una sustancia de naturaleza
glucósida, todavía no muy bien definida.
Además, en toda la planta podemos encontrar
saponinas esteroídicas.
El resto de componentes de esta hierba no se
conoce por el momento, aunque tampoco interesa
saber más, ya que esta planta puede resultar
tóxica a dosis medias por la presencia
de las saponinas que antes mencionábamos;
por tanto, su administración debe estar muy
controlada y hay que recordar asimismo que
se debe prescribir a dosis bajas.
Popularmente el abrojo se ha utilizado como
analgésico moderado, diurético y espasmolítico
por vía interna y astringente por vía externa.
En algunas zonas se le atribuyen además
propiedades como hipotensor, es decir, que
reduce la tensión arterial.
En cuanto a sus frutos, se utilizan como tónicos
y en algunos sitios se emplean como astringentes
en hemorragias y disentería.
Pero no hay que olvidar que en toda la planta
se hallan las saponinas esteroídicas, tóxicas a
dosis altas.
Por tanto, no debe emplearse si no es por
prescripción del médico.
.- Infusión. Partimos de las partes aéreas de la
planta.
Se toma una cucharadita pequeña de la misma
y se añade una taza de agua hirviendo.
La dosis usual es de 2 a 3 tazas al día.
.- Decocción. Es más popular preparar una
decocción al 2-4%, o una maceración al 2%,
tomando 11/4 l. al día en ayunas.
.- Uso externo. En forma de lavados, compresas
o fricciones, se emplea la decocción sobre
heridas aftas o eccemas.
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MEDIOAMBIENTE,
PLANTAS MEDICINALES
PLANTAS MEDICINALES.
Abeto (Abies alba)
El abeto es un árbol de gran porte que puede
llegar a alcanzar los 60 metros de altura; de
tronco recto y corteza relativamente lisa, grisácea,
con la copa piramidal, se mantiene
verde todo el año.
Las ramas las tiene ordenadas por pisos, extendidas.
El abeto tiene flores machos y hembras, pero
sobre el mismo pie.
Forma piñas rollizas, de no más de 5 cm. de
anchura, prolongadas y erguidas sobre las
ramas, con las escamas que recubren las semillas.
Estas piñas no se desprenden del árbol, como
hacen las de los pinos, sino que se descomponen
en las ramas después de madurar y
van soltando piñones y escamas, dejando así
pelado el eje de la piña.
Se cría formando abetales en la mayor parte
del Pirineo, sobre todo en sus vertientes más
septentrionales.
Florece en primavera y las piñas maduran durante
el otoño siguiente.
De la recolección interesan yemas, hojas,
corteza y resinas.
De las yemas se saca una resina y una esencia
compuesta de limoneno y pineno.
De las hojas obtenemos glucósidos, piceina y
también una esencia.
En la corteza encontramos celulosa, minerales
y taninos.
Y por último en la resina tenemos el compuesto
más característico de este árbol, que
es la esencia de trementina: ésta se acumula
en lagunas o vejigas corticales durante la primavera
y el otoño; se presenta líquida y, aunque
viscosa, es casi tan fluida como el aceite.
Destilando esta trementina -generalmente en
vapor de agua a temperatura no demasiado
elevada- se obtiene la esencia, además de
otros compuestos.
La trementina de abeto ha gozado siempre de
mucha fama entre las gentes de pueblo.
Tiene propiedades balsámicas, expectorantes
y antisépticas de las vías respiratorias y urinarias.
En uso externo es rubefaciente, es decir, que
aplicado sobre la piel la enrojece e inflama,
aprovechándose esta virtud para aplicar sobre
ella otros medicamentos que penetren mejor
en la piel.
Hay que recordar que, al tratarse de una
esencia, se deben guardar las debidas precauciones
por la posible aparición de irritaciones
y alergias.
.- Infusión. A partir de las yemas o de las hojas.
.- Tintura. De 10 a 20 gotas de la tintura, tres
veces al día.
.- Extractos. Se pueden encontrar tanto el extracto
seco como el fluido, y ambos tienen
idéntico uso.
Balsámico. Antiséptico. Rubefaciente.
El abeto es un árbol de gran porte que puede
llegar a alcanzar los 60 metros de altura; de
tronco recto y corteza relativamente lisa, grisácea,
con la copa piramidal, se mantiene
verde todo el año.
Las ramas las tiene ordenadas por pisos, extendidas.
El abeto tiene flores machos y hembras, pero
sobre el mismo pie.
Forma piñas rollizas, de no más de 5 cm. de
anchura, prolongadas y erguidas sobre las
ramas, con las escamas que recubren las semillas.
Estas piñas no se desprenden del árbol, como
hacen las de los pinos, sino que se descomponen
en las ramas después de madurar y
van soltando piñones y escamas, dejando así
pelado el eje de la piña.
Se cría formando abetales en la mayor parte
del Pirineo, sobre todo en sus vertientes más
septentrionales.
Florece en primavera y las piñas maduran durante
el otoño siguiente.
De la recolección interesan yemas, hojas,
corteza y resinas.
De las yemas se saca una resina y una esencia
compuesta de limoneno y pineno.
De las hojas obtenemos glucósidos, piceina y
también una esencia.
En la corteza encontramos celulosa, minerales
y taninos.
Y por último en la resina tenemos el compuesto
más característico de este árbol, que
es la esencia de trementina: ésta se acumula
en lagunas o vejigas corticales durante la primavera
y el otoño; se presenta líquida y, aunque
viscosa, es casi tan fluida como el aceite.
Destilando esta trementina -generalmente en
vapor de agua a temperatura no demasiado
elevada- se obtiene la esencia, además de
otros compuestos.
La trementina de abeto ha gozado siempre de
mucha fama entre las gentes de pueblo.
Tiene propiedades balsámicas, expectorantes
y antisépticas de las vías respiratorias y urinarias.
En uso externo es rubefaciente, es decir, que
aplicado sobre la piel la enrojece e inflama,
aprovechándose esta virtud para aplicar sobre
ella otros medicamentos que penetren mejor
en la piel.
Hay que recordar que, al tratarse de una
esencia, se deben guardar las debidas precauciones
por la posible aparición de irritaciones
y alergias.
.- Infusión. A partir de las yemas o de las hojas.
.- Tintura. De 10 a 20 gotas de la tintura, tres
veces al día.
.- Extractos. Se pueden encontrar tanto el extracto
seco como el fluido, y ambos tienen
idéntico uso.
Además se puede usar de forma externa en
baños, inhalaciones, linimentos, ungüentos o
emplastos.
Balsámico. Antiséptico. Rubefaciente.
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PLANTAS MEDICINALES
lunes, 3 de enero de 2011
PLANTAS MEDICINALES.
Fichas de Plantas Medicinales
Abedul (Betula verrucosa)
Se trata de un árbol conocido desde culturas
arcaicas, si bien hasta entrado el siglo XII no
se le atribuyeron propiedades curativas pues
con anterioridad solo se aprovechaba su madera.
Puede llegar a alcanzar los treinta metros de
altura; la corteza tiene un tono blanquecino-
plateado.
Podemos encontrar ejemplares de este árbol
en casi todo el norte de España así como en
algunas zonas altas -por encima de los 1000
metros respecto al nivel del mar- de la mitad
sur de la Península.
En Portugal, curiosamente, se cultiva a una
altura más baja.
Las ramas jóvenes tienden a encontrarse caídas,
penduleantes, con un extremo que presenta
unas verrugosidades que las hacen ásperas
al tacto y a las que debe el nombre latino
de "Betula verrucosa".
Dentro del mismo árbol encontramos flores
masculinas y flores femeninas, separadas y
bien diferenciadas; son de un color verde
amarillento y curiosamente la floración se produce
antes de salir las hojas, en los meses de
abril y mayo, pudiéndose observar unos
amentos masculinos que, tras cumplir la misión
polinizadora, caen al suelo; los femeninos,
por su parte, se conservan para formar
los frutos.
La recolección se efectúa en los meses de
primavera, recogiendo las hojas- que es la
parte a utilizar- y procediendo a efectuar el
secado a la sombra, por debajo de los 40ºC y
en lugares bien ventilados.
Se emplea prácticamente toda la planta: la
flor, la savia, la yema, las hojas y la corteza de
las ramas jóvenes.
En las hojas encontramos gran cantidad de
flavonoides (como la miricitrina) que son los
responsables de su marcada acción diurética,
empleándose en casos de afecciones urinarias
como cistitis, pielonefritis, litiasis, oliguria
e hidropesía.
Si nos fijamos detenidamente en las hojas,
observaremos la presencia de aceites esenciales;
un ejemplo es el betulinol, que contiene
una cierta acción febrífuga por lo que su empleo
como antitérmico da buenos resultados.
La esencia de por sí actúa como antiséptico y
cicatrizante, por lo que se puede emplear en
determinados tipos de infecciones.
El principio aromático de esta esencia es el
ácido betulábico.
En la corteza encontramos taninos, cuya proporción
puede variar entre el 10 y el 20 % y
que le confiere acción astringente y colerética,
empleándose en disquinesias biliares.
La savia tiene acción diurética y antirreumática,
por lo que se utiliza en procesos de gota y
reumatismo.
.- Infusión de las hojas. Se añaden 35 gramos
de hojas a un litro de agua, dejándolas en
contacto con el agua hervida y fuera del fuego
durante diez minutos; al alcanzar los 40ºC se
añade un gramo de bicarbonato sódico, aumentando
así su efectividad.
Se pueden tomar un total de tres tazas al día.
Antiséptico. Diurético. Astringente
Abedul (Betula verrucosa)
Se trata de un árbol conocido desde culturas
arcaicas, si bien hasta entrado el siglo XII no
se le atribuyeron propiedades curativas pues
con anterioridad solo se aprovechaba su madera.
Puede llegar a alcanzar los treinta metros de
altura; la corteza tiene un tono blanquecino-
plateado.
Podemos encontrar ejemplares de este árbol
en casi todo el norte de España así como en
algunas zonas altas -por encima de los 1000
metros respecto al nivel del mar- de la mitad
sur de la Península.
En Portugal, curiosamente, se cultiva a una
altura más baja.
Las ramas jóvenes tienden a encontrarse caídas,
penduleantes, con un extremo que presenta
unas verrugosidades que las hacen ásperas
al tacto y a las que debe el nombre latino
de "Betula verrucosa".
Dentro del mismo árbol encontramos flores
masculinas y flores femeninas, separadas y
bien diferenciadas; son de un color verde
amarillento y curiosamente la floración se produce
antes de salir las hojas, en los meses de
abril y mayo, pudiéndose observar unos
amentos masculinos que, tras cumplir la misión
polinizadora, caen al suelo; los femeninos,
por su parte, se conservan para formar
los frutos.
La recolección se efectúa en los meses de
primavera, recogiendo las hojas- que es la
parte a utilizar- y procediendo a efectuar el
secado a la sombra, por debajo de los 40ºC y
en lugares bien ventilados.
Se emplea prácticamente toda la planta: la
flor, la savia, la yema, las hojas y la corteza de
las ramas jóvenes.
En las hojas encontramos gran cantidad de
flavonoides (como la miricitrina) que son los
responsables de su marcada acción diurética,
empleándose en casos de afecciones urinarias
como cistitis, pielonefritis, litiasis, oliguria
e hidropesía.
Si nos fijamos detenidamente en las hojas,
observaremos la presencia de aceites esenciales;
un ejemplo es el betulinol, que contiene
una cierta acción febrífuga por lo que su empleo
como antitérmico da buenos resultados.
La esencia de por sí actúa como antiséptico y
cicatrizante, por lo que se puede emplear en
determinados tipos de infecciones.
El principio aromático de esta esencia es el
ácido betulábico.
En la corteza encontramos taninos, cuya proporción
puede variar entre el 10 y el 20 % y
que le confiere acción astringente y colerética,
empleándose en disquinesias biliares.
La savia tiene acción diurética y antirreumática,
por lo que se utiliza en procesos de gota y
reumatismo.
.- Infusión de las hojas. Se añaden 35 gramos
de hojas a un litro de agua, dejándolas en
contacto con el agua hervida y fuera del fuego
durante diez minutos; al alcanzar los 40ºC se
añade un gramo de bicarbonato sódico, aumentando
así su efectividad.
Se pueden tomar un total de tres tazas al día.
Antiséptico. Diurético. Astringente
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ECOLOGIA,
MEDICINALES
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