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sábado, 19 de febrero de 2011

PLANTAS MEDICINALES.

La acelga es una planta sobradamente conocida
por todos.

Sus hojas son muy grandes, carnosas y constituyen
la parte comestible de la planta.

Son de color verde oscuro y presentan betas
blancas por toda la hoja.

Los tallos son erguidos, pero cuando se llenan
de semillas suelen doblarse por los extremos.

La raíz es muy derecha, bastante carnosa y
de forma cilíndrica.


Se cría en las huertas de todo el país, pues se
utiliza abundantemente en la alimentación.

Su origen proviene de una planta de la misma
especie, la denominada acelga marina, que
nace espontáneamente en las marismas.

Su aspecto y propiedades mejoraron al criarse
y cuidarse en huertas.

Son oriundas de Asia.

Sus flores son bastante pequeñas y de diferentes
colores, verdosas o rojizas.

El fruto se adhiere al cáliz y llega a hacerse
leñoso.

Las semillas son muy abundantes y se encuentran
en el extremo de los tallos.

La parte recolectada son las hojas y en algunas
ocasiones también las raíces.

Desde que se empezó a cultivar su principal
uso es el alimenticio, y así se encuentra en
todas las mesas de nuestro país.

Aunque no es excesivamente sabrosa, existen
infinidad de platos que la combinan con los
alimentos más variados, haciendo de ella algo
indispensable.

Se utiliza mucho en los regímenes de adelgazamiento,
ya que no engorda nada, sirve para
"engañar al vientre" y al ser algo diurética hace
que se pierdan los líquidos sobrantes por
medio de la orina.

Es muy difícil que alguien se indigeste tomando
acelgas, pues es una comida ligera que
suele sentar bastante bien al estómago.

Antiguamente se utilizaban como remedio casero
en numerosas dolencias: para sanar heridas,
curar la sarna, aliviar quemaduras, en
dolencias del hígado y bazo.

Actualmente su único empleo es como alimento,
aunque también se utilizan para relajar
el vientre en algunas ocasiones; pero lo más
normal es que se la sustituya por otras plantas
más eficaces que ella para estos menesteres.

.- Cocinadas. Se pueden realizar todo tipo de
platos con esta planta; normalmente se toman
hervidas y aliñadas con aceite o rehogadas,
con patatas o sin ellas.

.- Zumo. Se prepara un zumo con las hojas de
la acelga y se echa gota a gota por la nariz.

Antiguamente utilizaban este preparado para
curar dolores de cabeza y de oído.

.- Cocimiento. Se pone 1 litro de agua a hervir
y se añaden de 40 a 50 gr. de hojas y raíces.

Lavándose la cabeza con este preparado se
consiguen eliminar caspa y liendres.

Hepatoprotector. Diurético. Colerético

miércoles, 5 de enero de 2011

PLANTAS MEDICINALES.

Abrotano hembra (Santolina chamaecyparissus)





El abrotano hembra es una pequeña mata que

no crece más de 3 palmos.



Posee numerosos tallos delgados y empinados.





Las hojas son lineales y van desapareciendo a

medida que se asciende por la sumidad, hasta

dejar un trecho completamente desnudo.



Las cabezuelas tienen todas las flores iguales,

algunas veces muy velludas y otras veces

muy verdes, casi sin pelo.



Se cría en los collados pedregosos de los terrenos

calcáreos de gran parte del país, desde

la costa hasta altitudes próximas a los 2000



m.



Escasea por Asturias y Galicia.



Florece en junio, más o menos por San Juan,

y esta época se prolonga durante gran parte

del verano.



En algunas zonas del sur suele echar las flores

un poco antes.



De la recolección interesa la sumidad florida,

que se recoge en verano, poniéndose a secar

a la sombra o en secadero.



Como la planta posee una esencia, el envasado

debe ser hermético para no perderla.



El abrotano hembra es muy rico en esencia,

aunque la cantidad que presenta varía mucho

en función de la raza, el lugar en donde se

desarrolla y el estado en que se encuentre.



La composición de la esencia todavía está por

definir; se cree que contiene cetonas terpénicas

y azuleno, además de un alcohol, pero no

hay nada confirmado, ya que algunos estudios

que se habían realizado correspondían a las

esencias de otras especies.



En España, a las cabezuelas del abrotano

hembra se les atribuyen virtudes parecidas a

la manzanilla, esto es, se consideran aperitivas,

digestivas, antisépticas, expectorantes y

cicatrizantes.



En realidad, las primeras virtudes que se atribuyeron

a las sumidades floridas del abrotano

fueron las de la manzanilla, siendo más tarde

cuando se observó que era también vulneraria,

emenagoga e incluso vermífuga.



Está perfectamente indicada en digestiones

lentas, gases intestinales, dolores menstruales,

bronquitis, asma, anorexia y espasmos

gastrointestinales.



En uso externo se usa sobre todo en infusión

para la conjuntivitis, inflamación de los párpados

o blefaritis, estomatitis y vaginitis.



Como siempre que tenemos una esencia, hay

que guardar las debidas precauciones, sobre

todo en niños, por ser los más susceptibles de

sufrir intoxicación.



En nuestra Península crecen varias especies

de santolina -por el momento han sido poco

estudiadas- muy parecidas al abrotano hembra.





Al no disponerse de documentación sobre las

otras especies, cabe pensar que podría haber

alguna tóxica, por lo que la recolección debe

dejarse en manos de expertos.



Si queremos aprovechar sus virtudes, lo mejor

es acudir a algún experto en la materia a fin

de que pueda asesorarnos.



.- Infusión. Se recogen unos 5-8 capítulos florales

y se añaden a una taza de agua hirviendo.





De esta tisana se pueden tomar hasta 3 tazas

al día.



.- Esencia. La esencia ya preparada se puede

tomar a razón de 3-4 gotas, añadidas sobre

un terrón de azúcar, 3 veces al día.



.- Uso externo. La misma infusión anterior pero

más concentrada se puede emplear en

forma de colirios, baños oculares, enemas o

irrigaciones vaginales.



Antiséptico. Digestivo. Expectorante

lunes, 3 de enero de 2011

PLANTAS MEDICINALES.

Fichas de Plantas Medicinales

Abedul (Betula verrucosa)

Se trata de un árbol conocido desde culturas
arcaicas, si bien hasta entrado el siglo XII no
se le atribuyeron propiedades curativas pues
con anterioridad solo se aprovechaba su madera.


Puede llegar a alcanzar los treinta metros de
altura; la corteza tiene un tono blanquecino-
plateado.

Podemos encontrar ejemplares de este árbol
en casi todo el norte de España así como en
algunas zonas altas -por encima de los 1000
metros respecto al nivel del mar- de la mitad
sur de la Península.

En Portugal, curiosamente, se cultiva a una
altura más baja.

Las ramas jóvenes tienden a encontrarse caídas,
penduleantes, con un extremo que presenta
unas verrugosidades que las hacen ásperas
al tacto y a las que debe el nombre latino
de "Betula verrucosa".

Dentro del mismo árbol encontramos flores
masculinas y flores femeninas, separadas y
bien diferenciadas; son de un color verde
amarillento y curiosamente la floración se produce
antes de salir las hojas, en los meses de
abril y mayo, pudiéndose observar unos
amentos masculinos que, tras cumplir la misión
polinizadora, caen al suelo; los femeninos,
por su parte, se conservan para formar
los frutos.

La recolección se efectúa en los meses de
primavera, recogiendo las hojas- que es la
parte a utilizar- y procediendo a efectuar el
secado a la sombra, por debajo de los 40ºC y
en lugares bien ventilados.

Se emplea prácticamente toda la planta: la
flor, la savia, la yema, las hojas y la corteza de
las ramas jóvenes.

En las hojas encontramos gran cantidad de
flavonoides (como la miricitrina) que son los
responsables de su marcada acción diurética,
empleándose en casos de afecciones urinarias
como cistitis, pielonefritis, litiasis, oliguria
e hidropesía.

Si nos fijamos detenidamente en las hojas,
observaremos la presencia de aceites esenciales;
un ejemplo es el betulinol, que contiene
una cierta acción febrífuga por lo que su empleo
como antitérmico da buenos resultados.

La esencia de por sí actúa como antiséptico y
cicatrizante, por lo que se puede emplear en
determinados tipos de infecciones.

El principio aromático de esta esencia es el
ácido betulábico.

En la corteza encontramos taninos, cuya proporción
puede variar entre el 10 y el 20 % y
que le confiere acción astringente y colerética,
empleándose en disquinesias biliares.

La savia tiene acción diurética y antirreumática,
por lo que se utiliza en procesos de gota y
reumatismo.

.- Infusión de las hojas. Se añaden 35 gramos
de hojas a un litro de agua, dejándolas en
contacto con el agua hervida y fuera del fuego
durante diez minutos; al alcanzar los 40ºC se
añade un gramo de bicarbonato sódico, aumentando
así su efectividad.

Se pueden tomar un total de tres tazas al día.

Antiséptico. Diurético. Astringente